RUINAS DE LA IGLESIA DE SAN NICOLÁS

ESQUELETO ROMÁNICO EN EL CORAZÓN DE LA CIUDAD ANTIGUA

HISTORIA 

Se trataba de un templo románico, en pleno corazón del casco antiguo de la ciudad,  construido en los siglos XII y XIII, con mucha similitud a San Juan de Rabanera y con carácter sielense, que ha llegado hasta nuestros días en forma de ruinas que nos permiten ver la radiografía de su estructura románica: parte de la cabecera, algo de los muros sur y los basamentos de la torre. Del origen de esta iglesia, solo se sabe que figura entre las primitivas parroquias en el censo de 1270 de Alfonso el Sabio. La ruina de San Nicolás venía  de lejos. En 1858, dado el mal estado del templo, se desmontó la techumbre y se llevó el retablo del altar mayor a la iglesia del Hospital y ex convento de San Francisco. En 1908 fue trasladada su portada al testero de San Juan de Rabanera y fue declarado Monumento histórico-artístico Nacional en 1962.

EL EDIFICIO

En origen era una iglesia de planta de cruz latina, de una sola nave, con bóveda de cañón apuntado, con cabecera de un desarrollado presbiterio y alto ábside semicircular con cripta. Curiosamente la portada se abría en el lado norte del templo mientras que en el sur se levantaba la torre. El ábside se articulaba en el interior en cinco paños verticales marcados por esbeltos arcos de medio punto y tres vanos. Posiblemente se  cubriría con bóveda gallonada. La cripta bajo el altar estaría cubierta por una bóveda de cañón. Dos capillas harían las veces de crucero,  la norte estaría dedicada a Santa Catalina y la sur a la Santa Cruz de la Guardia. En ésta se conservan restos de pinturas murales protogóticas alusivas al asesinato del arzobispo de Canterbury,  Santo Tomás Becket.

La torre que debió ser muy maciza, quedaba adherida al muro sur, de base cuadrada y actualmente desmochada.

En cuanto a los bienes muebles, destacar un frontal de altar románico encontrado durante las obras de desescombro llevadas a cabo en 1933, en el que se representa la Entrada de Jesús en Jerusalén. Muy interesante era también un tríptico flamenco.

Ambas obras se conservan en el museo de Arte Sacro de San Pedro. Muy destacable es el retablo del altar mayor, obra de Gabriel de Pinedo (1597), dedicado al santo titular, representando pasajes de su vida y milagros y que  actualmente está en la iglesia de San Francisco.

Entre los años 2009 y 2011 se realizaron trabajos de recuperación, conservación y puesta en valor obteniendo como resultado un espacio que actualmente se utiliza como auditorio al aire libre para conciertos y otras actividades.

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