Leyendas de la Laguna Negra

El paraje de la Laguna Negra de Urbión se encuentra en el término municipal de Vinuesa, dentro del monte de Santa Inés cuya propiedad comparten el Ayuntamiento de Soria y la Mancomunidad de los 150 Pueblos de la Tierra de Soria; razón por la cual se incluye en este portal turístico.

 

“Las Tierras de Alvargonzález” es la leyenda más conocida actualmente sobre la Laguna Negra de Urbión. Su autoría, como se sabe, corresponde a Antonio Machado que, durante su estancia en Soria como profesor de francés y donde se casó con Leonor Izquierdo, aprovechó el ciclo festivo estudiantil de San Saturio, en octubre de 1910, para subir el día 5 hasta el pico de Urbión y conocer la Laguna Negra. La leyenda, en prosa, se publicó en la revista francesa “Mundial Magazine” en  enero de 1912 y tres meses después, como romance, en “La Lectura de Madrid”, incorporándose en verso a “Campos de Castilla” en junio. Esta leyenda machadiana, totalmente inventada aunque inspirada tal vez en la crónica negra soriana de la época, sustenta la turística Ruta de Alvargonzález que, desde Soria pasa por Cidones para adentrarse en el término de Vinuesa y llegar hasta Covaleda para ascender hasta los Picos de Urbión, proseguir hasta Laguna Negra, bajar hasta Vinuesa y retornar a la capital.

La leyenda machadiana describe un parricidio, la del patriarca Alvargonzález, por dos de sus hijos que quieren heredar pronto sus tierras, las cuales dejan de producir tras su asesinato. El tercero de los hijos vuelve como rico indiano y les compra parte de las tierras, las cuales vuelven a fructificar y provocar la ira y envidia de sus dos hermanos que, finalmente, le matan también pero, llevados por el remordimiento, huyen del lugar y ascienden a la  Laguna Negra a la que echaron antaño el cadáver del padre con una piedra atada a sus pies, y allí perecen: “Otro día, los hijos de Alvargonzález tomaron silenciosos el camino de la Laguna Negra. Cuando caía la tarde, cruzaban por entre las hayas y los pinos. Dos lobos que se asomaron a verles, huyeron espantados. Al llegar a la laguna contemplaron un momento el agua tranquila. ¡Padre! gritaron, y cuando en los huecos de las rocas el eco repetía: ¡padre! ¡padre! ¡padre! ya se los había tragado el agua de la laguna sin fondo”.

Ocho años antes de que Antonio Machado conociera la Laguna Negra de Urbión otro ilustre escritor, Pío Baroja, en “El Mayorazgo de Labraz” de 1.903, escribe: “Porque es una laguna donde hay una mujer que vive en el fondo y mata al que se acerca. Todo el que mira en esa agua muere”.

 

Anteriormente, en 1882, Erasmo Llorente, en su relato “Urbión y la Laguna Negra. Vistas de un paisaje” recopila varias consejas orales de la zona:

“Hay quien cuenta y cree que no reconoce por asiento el suelo; quien dice como cosa cierta y vista, haberse sumergido en ella un carnero suspendido por una cuerda asegurada á sus enroscados cuernos y momentáneamente al hacer la extracción solo el esqueleto salió: quién cree también que las ruidosas tempestades que se estrellan con furia contra la tierra salen de allí; quién asegura y hasta da señales de haber visto los restos, que hubo de aventurarse en una ocasión un curioso a sondearla con un barco que en sus orillas fui construido á éste fin, y apenas se había internado en ella fue sumergido bruscamente, desapareciendo para siempre entre sus misteriosas aguas; quién en fin, tiene en su memoria una colección de historietas en forma que hacen de ésta Laguna un lugar misterioso y encantado que llenan de admiración a los corazones sencillos de hombres ignorantes y mujeres histéricas, que los creen y recitan con la misma facilidad que pudieran hacerlo con un pasaje bíblico ó religioso”.

Erasmo Llorente añade que, en un día estival despejadísimo y claro, un viajero tiró una piedra a la Laguna y del sitio donde se sumergió surgió una niebla  que fue ascendiendo y engrandeciéndose a la par que se oían bramidos y las nubes granizaron mientras parecían surgir de la Laguna “dos horripilantes y atronadoras voces” y vio bajo el agua “una monstruosa figura al parecer humana, de colosales formas que cruzaba por la superficie de las aguas con un aspecto feroz, terrible e iracundo sosteniendo entre sus desmesuradas manos otra horrorosa figura como de una serpiente que no dejaba ver sobre el agua más que su espantosa cabeza. Era ésta de un monstruo infernal, cuyos espantosos ojos de un color rojizo cual dos ascuas incandescentes que á porfía parece querían salirse de sus órbitas. Su deforme boca entreabierta dejaba ver sus largos y afilados dientes entre los cuales salía sirviéndole de aliento oscuro vapor como el que despide el cráter de un volcán en estado de corrupción. Esta figura formaba el aspecto más feroz y terrible imaginario…” Además observó otras ondulaciones provocadas por otro monstruo. Y todo ello desapareció al terminar la tormenta.

Dos años antes, en 1880, Juan José García publica "Una visita a las Lagunas de Urbión", donde escribe: "Hay quien dice haber visto salir de sus tenebrosas ondas un monstruoso animal bajo la forma de un gigantesco lagarto, y haber sido largo rato perseguido por sus aceradas uñas, quien desmesuradas serpientes y extraños y singulares pescados; otros dicen haber arrojado un carnero al fondo de las aguas suspendido en el extremo de, una larga cuerda, y al extraerla á los pocos instantes haber sacado sólo el esqueleto. Hay quien cree que la laguna no tiene fondo; hay quien siente sus bramidos á tres leguas de distancia y quien la considera como el taller y fragua donde se forjan por misteriosos ciclones todas las tempestades de la comarca..".

La más antigua referencia que conocemos se encuentra en  el “Libro de grandezas y cosas memorables de España” escrito por Pedro de Medina e impreso en 1548 y que tuvo varias reediciones, en una época en la que se consideraba que la Laguna Negra servía de manadero o nacimiento del río Duero (opinión que subsistió varios siglos, por cierto). En esta temprana mención a la Laguna Negra escribe Pedro de Medina: "Nace el río Duero en unas tierras que se llaman Orbión de una laguna que está en lo más alto muy grande y tan honda que no le alcanza el fondo. En ella han aparecido cosas monstruosas y horribles. Está tan alta que en todo tiempo del año se halla en ella nieve."